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Etiqueta: experimentos

Nobel de Química 2013, para Karplus, Levitt y Warshel

La Real Academia de Ciencias de Suecia ha otorgado el Nobel de Química 2013, dotado con ocho millones de coronas suecas (922.000 euros o 1,3 millones de dólares), al investigador austríaco Martin Karplus (Universidad de Strasburgo/Harvard), el sudafricano Michael Levitt (Standford) y el israelí Arieh Warshel (Universidad de Southern California) por desarrollar modelos informáticos que permiten entender y predecir procesos químicos complejos.

En la década de 1970 los tres investigadores sentaron las bases de los potentes programas que son usados para comprender y predecir procesos químicos, unos modelos informáticos que replican la vida real y que se han convertido en uno de los avances más cruciales para la química actual.

 Los modelos informáticos son imprescindibles para la mayoría de los avances en química. Los métodos desarrollados por Karplus, Levitt y Warshel han permitido a los ordenadores desvelar procesos químicos como la fotosíntesis de las hojas verdes o la purificación de un catalizador de gases de escape.

Suspense en el experimento más antiguo del mundo

El objeto de fascinación es un embudo de vidrio con brea, que está alojado detrás de un vidrio en el vestíbulo de la escuela de Matemáticas y Física de la Universidad de Queensland, en Australia. Y la gota en cuestión será la novena en caer desde 1927, cuando el primer profesor de física de la universidad, Thomas Parnell, empezó el experimento.

Parnell quería demostrarle a los estudiantes que hasta los materiales ordinarios tenían cualidades extraordinarias. A temperatura ambiente, la brea -que se usaba en grandes cantidades hasta principios del siglo XX para calafatear los barcos de madera- se siente sólida y hasta se puede quebrar en pedacitos con un martillo.

Lo asombroso es que realmente es un fluido: un líquido altamente viscoso con apariencia de sólido. Para ilustrar lo que al tocar el material parecía un cuento raro, el profesor Parnell calentó una muestra de brea y la vertió en un embudo con la pipa sellada.

 Pasaron tres años antes de que la brea se asentara, así que no fue sino hasta 1930 que removió el sello. Desde entonces, como ocurriría con cualquier otro líquido que esté en un recipiente con un hueco, la brea se ha estado regando, gota a gota.

Y es que éste es el ritmo al que han estado cayendo:
1938  diciembre  Primera gota
1947  febrero      Segunda gota
1954  abril           Tercera gota
1962   mayo        Cuarta gota
1970  agosto       Quinta gota
1979   abril          Sexta gota
1988  julio            Séptima gota
2000  noviembre Octava gota

Ahora, la razón de tanta excitación es que la novena gota está a punto de caer. No sólo eso, ésta vez es probable que por primera vez en estas ocho décadas de historia alguien podrá presenciar tan singular evento.

“He visto varias gotas en gestión, pero no las he visto caer”, le dijo a la BBC el físico John Mainstone, custodio del experimento. “Si uno parpadea, se lo pierde: ¡todo ocurre en una décima de segundo, una vez cada 10 o 12 años!”.